Todo cambió cuando estaba por terminar la prepa. Me di cuenta de que mi felicidad dependía de pura dopamina inmediata: fiestas, alcohol, videojuegos, perseguir mujeres y "amigos" que solo estaban para eso.
Al terminar la prepa todo eso se iba a acabar, y me hice una pregunta: ¿qué sigue? ¿De verdad vale la pena encajar unos meses y sentirme "feliz" un rato, sin saber qué voy a hacer con mi futuro?
Ese día decidí que no podía seguir así. Tenía que sacrificar todo eso por algo mejor.
Antes
16 años · deuda de $2,000
Toda mi energía se iba en fiestas, videojuegos y en perseguir mujeres. Tomaba alcohol porque creía que era "cool", solo para encajar.
Pero después de cada salida llegaba la misma culpa: sabía que no estaba construyendo nada para mi futuro.
El cambio
Desencajar a propósito
Decidí salirme por completo de mi círculo. No fue fácil: estaba dejando atrás lo que, literal, le daba "sentido" a mi día a día, y al principio me sentía fatal.
Amigos, conocidos y hasta familiares me criticaban y dudaban de mí; me decían que pusiera los pies en la tierra. Nunca les hice caso: yo sabía bien lo que quería y lo que tenía que hacer para lograrlo.
Con el tiempo lo entendí: si mis metas son tan grandes que casi nadie las tiene, el camino también tiene que ser uno que casi nadie sigue.
Me enfoqué en mí: mi físico, mi mentalidad, mi desarrollo personal y mi negocio.
Hoy
18 años · +$1.5 millones al mes
Dejé a los amigos de antes, las fiestas y la escuela presencial. Hoy me siento pleno todos los días.
Saqué mi mejor versión física y espiritual, y con eso el dinero llegó solo, convirtiendo la vida de mis sueños en mi día a día.
En semanas facturo más de lo que un empleado gana en un año entero, y trabajo desde donde quiero, cuando quiero.
Y lo más importante: no dependo de un sueldo de $20,000 o $40,000 al mes. Hay semanas, e incluso días, en que eso es lo que entra.